Trabajadores enfermos no podrán ser despedidos ni con liquidación
Mediante una sentencia la corte constitucional sostuvo que los trabajadores que padezcan enfermedades de alta gravedad y/o discapacidades no podrán ser objeto de despido.
Todo trabajador que padezca una enfermedad medicamente diagnosticada la cual lo incapacite para desempeñar sus funciones laborales, tiene el derecho a conservar su trabajo cuando no haya una justa causa.
La sala séptima de revisión de la corte aclaro que si bien en Colombia es legal la desvinculación del trabajador sin justa causa siempre que este reciba una indemnización, existen limitaciones para el patrono cuando al empleado lo aqueja algún tipo de afección física o presenta un problema de salud de consideración
“Entre los límites a esta facultad el empleador para despedir a los trabajadores sin justa causa, se ha determinado que las personas que se encuentren en estado de debilidad manifiesta gozan de la estabilidad laboral reforzada”, precisa la sentencia de la corte.
En el caso de personas que tienen limitaciones físicas o mentales, la corte asegura que la estabilidad laboral implica el derecho a permanecer en el empleo, no ser despedido por la situación de vulnerabilidad, estar en el empleo hasta que se requiera el cargo o hasta que haya una causal objetiva y que el despido sea autorizado por el ministerio de trabajo.
Si al momento del despido el trabajador se encuentra en tratamiento médico, la EPS debe continuar prestándole los servicios médicos correspondientes hasta la terminación del tratamiento
La medida aplica no solo en casos en donde esté en peligro la vida o la integridad de la persona, sino también cuando la suspensión implique una desmejora inmediata y grave en las condiciones de vida.
Perder el empleo es quizás uno de los acontecimientos más difíciles y traumáticos que puede ocurrirle al trabajador. Quien haya vivido la experiencia de ser despedido del trabajo sabe lo duro que es asimilar esa situación, no sólo porque se pierde la única fuente de ingresos económicos con que se contaba, sino también porque la autoestima del trabajador sufre un colapso del que muchas veces le resulta difícil salir.
Por: Eliana Gonzalez
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